6/3/14

La flor de la inorá

Esto era un rey que tenía tres hijos.
Un día los llamó y les dijo que el que le trajera la flor de la inorá sería su heredero cuando él muriese.
Los tres hermanos ensillaron sus caballos y partieron cada uno por su camino en busca de aquella flor maravillosa.
Pasado algún tiempo, el más pequeño halló la flor, la arrancó con mucho cuidado y la envolvió con su pañuelo.
Cuando se encontró con sus hermanos, les dijo que volvía con su padre el rey, pues ya tenía la flor de inorá.
Entonces sus hermanos, llenos de envidia, lo mataron, le quitaron la flor y lo enterraron en la arena.
Pero se le quedó un dedo fuera, y del dedo nació una caña.
Un pastor pasó por allí, cortó la caña y con ella hizo una flauta.
Cuando la tocaba, la flauta decía:
Pastorcito que me tocas,
no me dejes de tocar.
Mis hermanos me mataron
por la flor de la inorá.
Pasaron los días y el rey estaba muy triste porque su hijo pequeño no regresaba. Sus hermanos decían que no lo habían visto desde que se fueron en busca de la flor.
Hasta que una tarde pasó el pastor tocando la flauta, y el rey, al oír lo que decía, pidió que le dejara tocar a él.
El rey tocó y dijo la flauta:
Padre mío que me tocas,
no me dejes de tocar.
Mis hermanos me mataron
por la flor de la inorá.
Entonces fueron todos al sitio donde estaba enterrado el hijo pequeño. Cuando lo desenterraron, estaba vivo pero con un dedo de menos.
Volvieron al palacio, y el rey expulsó del reino a los dos hijos mayores y al pequeño lo nombró se heredero.
Dicen que fue un rey justo y bondadoso, pero no que podía señalar con el dedo. Por eso tuvo que aprender a llamar por su nombre a cada uno de sus súbditos.

1 comentario:

  1. Me ha gustado la historia y a mi sobrfino también ya que se la he contado. Descubri este blog por casualidad y ya soy seguidora vuestra.

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