Zagalejo de perlas,
hijo del Alba,
¿dónde vais que hace frÃo
tan de mañana?
Como sois el lucero
del alma mÃa,
al traer el dÃa
nacéis primero,
pastor y cordero
sin choza ni lana;
¿dónde vais que hace frÃo
tan de mañana?
Perlas en los ojos,
risa en la boca
las almas provoca
a placer y enojos;
cabellitos rojos,
boca de grana,
¿dónde vais que hace frÃo
tan de mañana? (...)
Lope de Vega
Blog relacionado con los cuentos infantiles. Dedicado a los más peques de la casa, este magnifico espacio virtual para que aprendan a gustar de escuchar y leer Cuentos Infantiles.
Mostrando entradas con la etiqueta Poemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poemas. Mostrar todas las entradas
martes
jueves
La niña adormecida
La mañana de san Juan
tres horas antes del dÃa,
salime yo a pasear
por una huerta florida.
En medio de aquella huerta
un alto ciprés habÃa,
el tronco tenÃa de oro,
las ramas de plata fina.
A la sombra del ciprés
vide sentada una niña,
mata de pelo tiene
que todo el prado cubrÃa,
con peine de oro en la mano
lo peinaba y lo tejÃa,
luego que lo hubo peinado
la niña se adormecÃa.
Ha bajado un ruiseñor
con alegre cantorÃa,
y posado se ha en su pecho
de la niña adormecida.
Romance anónimo
tres horas antes del dÃa,
salime yo a pasear
por una huerta florida.
En medio de aquella huerta
un alto ciprés habÃa,
el tronco tenÃa de oro,
las ramas de plata fina.
A la sombra del ciprés
vide sentada una niña,
mata de pelo tiene
que todo el prado cubrÃa,
con peine de oro en la mano
lo peinaba y lo tejÃa,
luego que lo hubo peinado
la niña se adormecÃa.
Ha bajado un ruiseñor
con alegre cantorÃa,
y posado se ha en su pecho
de la niña adormecida.
Romance anónimo
sábado
Vilanos
Estrellas del último
cielo de verano
vilanitos tenues,
vilanitos claros.
Por el campo verde
de oro recamado,
¿a dónde vais ágiles,
sutiles y rápidos?
Tarde de septiembre
que dora los álamos,
y lleva estorninos
al viñedo, grávido.
de sombra y dulzura,
de sabrosos gajos...
(contra la bandada
vuelan los vilanos.)
¿Dónde vais pequeños,
pueriles y pálidos,
pajes del invierno,
farolillos blancos?
(...)
Mauricio Bacarisse
cielo de verano
vilanitos tenues,
vilanitos claros.
Por el campo verde
de oro recamado,
¿a dónde vais ágiles,
sutiles y rápidos?
Tarde de septiembre
que dora los álamos,
y lleva estorninos
al viñedo, grávido.
de sombra y dulzura,
de sabrosos gajos...
(contra la bandada
vuelan los vilanos.)
¿Dónde vais pequeños,
pueriles y pálidos,
pajes del invierno,
farolillos blancos?
(...)
Mauricio Bacarisse
Playa
Las barcas de dos en dos,
Manuel Altolaguirre
como sandalias del viento
puestas a secar el sol.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
Sobre la arena tendido,
como despojo del mar
se encuentra un niño dormido.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
Y más allá pescadores
tirando de las maromas
amarillas y salobres.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
Manuel Altolaguirre
viernes
A Margarita Debayle
Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.
Este era un rey que tenÃa
un palacio de diamantes,
una tienda hacha del dÃa
y un rebaño de elefantes,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.
Una tarde la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.
La querÃa para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor. (...)
Rubén DarÃo
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.
Este era un rey que tenÃa
un palacio de diamantes,
una tienda hacha del dÃa
y un rebaño de elefantes,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.
Una tarde la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.
La querÃa para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor. (...)
Rubén DarÃo
El elefante
E elefante delante
de su manada camina.
Cuatro patas siseantes
y la trompa entretenida.
Las orejas se le mueven
y, por su paso mecidas,
le abanican, con su ritmo
ladeado, la barbilla.
Los colmillos, con sus curvas,
cortan el aire y la brisa,
y, con su testuz de cuarzo,
abre en la selva autopistas.
Busca en las charcas con agua
y, si no las ve, imagina
que se zambulle en un lago
que le sirve de piscina.
Todos los dÃas se quita
el sudor de las costillas,
el polvo de rabo y patas
y el barro de las mejillas.
Come hojas de los árbolses,
tiene memoria arudita,
sabe contar hasta ocho
y multiplica deprisa. (...)
Jaime Siles
de su manada camina.
Cuatro patas siseantes
y la trompa entretenida.
Las orejas se le mueven
y, por su paso mecidas,
le abanican, con su ritmo
ladeado, la barbilla.
Los colmillos, con sus curvas,
cortan el aire y la brisa,
y, con su testuz de cuarzo,
abre en la selva autopistas.
Busca en las charcas con agua
y, si no las ve, imagina
que se zambulle en un lago
que le sirve de piscina.
Todos los dÃas se quita
el sudor de las costillas,
el polvo de rabo y patas
y el barro de las mejillas.
Come hojas de los árbolses,
tiene memoria arudita,
sabe contar hasta ocho
y multiplica deprisa. (...)
Jaime Siles
miércoles
El agua que está en la alberca
El agua que está en la alberca
y el verde chopo son novios
y se miran todo el dÃa
el uno al otro.
En las tardes otoñales,
cuando hace viento, se enfadan:
el agua mueve sus ondas,
el chopo sus ramas;
las inquietudes del árbol
en la alberca se confunden,
con inquietudes de agua.
Ahora que es la primavera,
vuelve el cariño; se pasan
toda la tarde besándose
silenciosamente. Pero
un pajarillo que baja
desde el chopo a beber agua,
turba la serenidad
del beso con temblor vago.
Y el alma del chopo tiembla
dentro del alma del agua.
Pedro Salinas
Miedo
Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan;
se hunde volando en el cielo
y no baja hasta mi estera;
en el alero hace el nido
y mis manos no la peinan.
Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan.
Yo no quiero que a mi niña
la vayan a hacer princesa.
Con zapatitos de oro
¿cómo juega en las praderas?
Y cuando llegue la noche
a mi lado no se acuesta...
Yo no quiero que a mi niña
la vayan a hacer princesa.
Y menos quiero que un dÃa
me la vayan a hacer reina.
La subirán al trono
a donde mis pies no llegan.
Cuando viniese la noche
ya no podrÃa merecerla...
¡Yo no quiero que a mi niña
me la vayan a hacer reina!
Gabriela Mistral
golondrina me la vuelvan;
se hunde volando en el cielo
y no baja hasta mi estera;
en el alero hace el nido
y mis manos no la peinan.
Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan.
Yo no quiero que a mi niña
la vayan a hacer princesa.
Con zapatitos de oro
¿cómo juega en las praderas?
Y cuando llegue la noche
a mi lado no se acuesta...
Yo no quiero que a mi niña
la vayan a hacer princesa.
Y menos quiero que un dÃa
me la vayan a hacer reina.
La subirán al trono
a donde mis pies no llegan.
Cuando viniese la noche
ya no podrÃa merecerla...
¡Yo no quiero que a mi niña
me la vayan a hacer reina!
Gabriela Mistral
Rueda que irás muy lejos
Rueda que irás muy lejos.
Ala que irás muy alto.
Torre del dÃa, niño.
Alborear del pájaro.
Niño: ala, rueda, torre.
Pie. Pluma. Espuma. Rayo.
Ser como nunca ser.
Nunca serás en tanto.
Eres mañana. Ven
con todo de la mano.
Eres mi ser que vuelve
hacia su ser más claro.
El universo eres
que guÃa esperanzado.
Pasión del movimiento,
la tierra es tu caballo.
Cabálga. DomÃnala.
Y brotará en su casco
su piel de vida y muerte,
de sombra y luz, piafando.
Asciende. Rueda. Vuela,
creador de alba y mayo.
Galopa. Ven. Y colma
el fondo de mis brazos.
Miguel Hernández
Ala que irás muy alto.
Torre del dÃa, niño.
Alborear del pájaro.
Niño: ala, rueda, torre.
Pie. Pluma. Espuma. Rayo.
Ser como nunca ser.
Nunca serás en tanto.
Eres mañana. Ven
con todo de la mano.
Eres mi ser que vuelve
hacia su ser más claro.
El universo eres
que guÃa esperanzado.
Pasión del movimiento,
la tierra es tu caballo.
Cabálga. DomÃnala.
Y brotará en su casco
su piel de vida y muerte,
de sombra y luz, piafando.
Asciende. Rueda. Vuela,
creador de alba y mayo.
Galopa. Ven. Y colma
el fondo de mis brazos.
Miguel Hernández
Cantiga
Muy graciosa es la doncella,
¡cómo es bella y hermosa!
Digas tú, el marinero
que en las naves vivÃas;
si la nave o la vela o la estrella
es tan bella.
Digas tú, el caballero
que las armas vestÃas,
si el caballo o las armas o la guerra
es tan bella.
Digas tú, el pastorcico
que el ganadico guardas,
si el ganado o los valles o la sierra
es tan bella.
Gil Vicente
¡cómo es bella y hermosa!
Digas tú, el marinero
que en las naves vivÃas;
si la nave o la vela o la estrella
es tan bella.
Digas tú, el caballero
que las armas vestÃas,
si el caballo o las armas o la guerra
es tan bella.
Digas tú, el pastorcico
que el ganadico guardas,
si el ganado o los valles o la sierra
es tan bella.
Gil Vicente
lunes
Nadie sabe GeografÃa
Nadie sabe GeografÃa
mejor que la hermana mÃa.
-La anguila azul del canal
enlaza las dos bahÃas.
-Dime, ¿dónde está el volcán
de la frente pensativa?
-Al pie de la mar morena,
solo, en un banco de arena.
(Partiendo el agua, un bajel
sale del fondeadero.
Camino del astillero,
va cantando el timonel.)
-Timonel hay un escollo
a la salida del puerto.
-Tus ojos, faros del aire,
niña, me lo han descubierto.
¡Adiós, mi dulce vigia!
Nadie sabe GeografÃa
mejor que la hermana mÃa.
Rafael Alberti
mejor que la hermana mÃa.
-La anguila azul del canal
enlaza las dos bahÃas.
-Dime, ¿dónde está el volcán
de la frente pensativa?
-Al pie de la mar morena,
solo, en un banco de arena.
(Partiendo el agua, un bajel
sale del fondeadero.
Camino del astillero,
va cantando el timonel.)
-Timonel hay un escollo
a la salida del puerto.
-Tus ojos, faros del aire,
niña, me lo han descubierto.
¡Adiós, mi dulce vigia!
Nadie sabe GeografÃa
mejor que la hermana mÃa.
Rafael Alberti
Encantos de luna y agua
La luna pesca en el charco
con sus anzuelos de plata.
En sapo canta en la yerba,
la rana sueña en el agua.
Y el cuco afila la voz
y el pico contra las ramas.
2
Con su gesto de esmeralda,
la rana, soltera y sola,
desnuda al borde del agua.
La luna quieta y redonda.
Cuco,cuclillo
rabiquÃn de escoba.
¿Cuántos años faltan
para tu boda?
3
Habló el cuco desde el árbol:
-Rana pelona,
chata y fondona,
si quieres maridar,
rana pelona,
chata y fondona,
habrás de saber cantar...
Cantar y bailar
y llevar la luna
del agua en tu ajuar. (...)
Alejandro Casona
con sus anzuelos de plata.
En sapo canta en la yerba,
la rana sueña en el agua.
Y el cuco afila la voz
y el pico contra las ramas.
2
Con su gesto de esmeralda,
la rana, soltera y sola,
desnuda al borde del agua.
La luna quieta y redonda.
Cuco,cuclillo
rabiquÃn de escoba.
¿Cuántos años faltan
para tu boda?
3
Habló el cuco desde el árbol:
-Rana pelona,
chata y fondona,
si quieres maridar,
rana pelona,
chata y fondona,
habrás de saber cantar...
Cantar y bailar
y llevar la luna
del agua en tu ajuar. (...)
Alejandro Casona
Arbolé, arbolé
La niña de bello rostro
está cogiendo aceituna.
El viento, galán de torres,
la prende por la cintura.
Pasaron cuatro jinetes,
sobre jacas andaluzas
con trajes de azul y verde,
con largas capas oscuras.
"Vente a Córdoba, muchacha."
La niña no los escucha.
Pasaron tres torerillos
delgaditos de cintura,
con trajes color naranja
y espadas de plata antigua.
"Vente a Sevilla, muchacha."
La niña no los escucha.
Cuando la tarde se puso
morada, con luz difusa,
pasó un joven que llevaba
rosas y mirtos de luna.
"Vente a Granada, muchacha."
Y la niña no lo escucha. (...)
Federico GarcÃa Lorca
Cuando se abre en la mañana
Cuando se abre en la mañana
roja como sangre está;
el rocÃo no la toca
porque se teme quemar.
Abierta en el mediodÃa
es dura como el coral,
el sol se asoma a los vidrios
para verla relumbrar.
Cuando en las ramas empiezan
los pájaros a cantar
y se desmaya la tarde
en las violetas del mar,
se pone blanca, con blanco
de una mejilla de sal;
y cuando toca la noche
blanco cuerno de metal
y las estrellas avanzan
mientras los aires se van,
en la raya de lo oscuro
se comienza a deshojar.
Federico GarcÃa Lorca
Llueve sobre el campo verde
Llueve sobre el campo verde...
¡Qué paz! El agua se abre
y la hierba de noviembre
es de pálidos diamantes.
Se apaga el sol; de la choza
de la huerta se ve el valle
más verde, más oloroso,
más idÃlico que antes.
Llueve; los álamos blancos
se ennegrecen; los pinares
se alejan; todo está gris
melancólico y fragante.
Y en el ocaso doliente
surgen vagas claridades
malvas, rosas, amarillas,
de sedas y de cristales...
¡Oh la lluvia sobre el campo
verde! ¡Qué paz! En el aire
vienen aromas mojados
de violetas otoñales.
Juan Ramón Jiménez
¡Qué paz! El agua se abre
y la hierba de noviembre
es de pálidos diamantes.
Se apaga el sol; de la choza
de la huerta se ve el valle
más verde, más oloroso,
más idÃlico que antes.
Llueve; los álamos blancos
se ennegrecen; los pinares
se alejan; todo está gris
melancólico y fragante.
Y en el ocaso doliente
surgen vagas claridades
malvas, rosas, amarillas,
de sedas y de cristales...
¡Oh la lluvia sobre el campo
verde! ¡Qué paz! En el aire
vienen aromas mojados
de violetas otoñales.
Juan Ramón Jiménez
A Juan Ramón Jiménez
Era una noche del mes
de mayo, azul y serena.
Sobre el agudo ciprés
brillaba la luma llena,
iluminando la fuente
en donde el agua surtÃa
sollozando intermitente.
Solo la fuente se oÃa.
Después, se escuchó el acento
de un oculto ruiseñor.
Quebró una racha de viento
la curva del surtidor.
Y una dulce melodÃa
vagó por todo el jardÃn:
entre los mirtos tañÃa
un músico su violÃn.
Era un acorde lamento
de juventud y de amor
para la luna y el viento,
el agua y el ruiseñor.
"El jardÃn tiene una fuente
y la fuente una quimera..."
Cantaba una voz doliente,
alma de la primavera.
Calló la voz y el violÃn
apagó su melodÃa.
Quedó la melancolÃa
vagando por el jardÃn.
Solo la fuente se oÃa.
Antonio Machado
de mayo, azul y serena.
Sobre el agudo ciprés
brillaba la luma llena,
iluminando la fuente
en donde el agua surtÃa
sollozando intermitente.
Solo la fuente se oÃa.
Después, se escuchó el acento
de un oculto ruiseñor.
Quebró una racha de viento
la curva del surtidor.
Y una dulce melodÃa
vagó por todo el jardÃn:
entre los mirtos tañÃa
un músico su violÃn.
Era un acorde lamento
de juventud y de amor
para la luna y el viento,
el agua y el ruiseñor.
"El jardÃn tiene una fuente
y la fuente una quimera..."
Cantaba una voz doliente,
alma de la primavera.
Calló la voz y el violÃn
apagó su melodÃa.
Quedó la melancolÃa
vagando por el jardÃn.
Solo la fuente se oÃa.
Antonio Machado
martes
La Lola
Bajo el naranjo lava
pañales de algodón.
Tiene verdes los ojos
y violeta la voz.
¡Ay, amor,
bajo el naranjo en flor!
El agua de la acequia
iba llena de sol,
en el olivarito
cantaba un gorrión.
¡Ay, amor,
bajo en naranjoen flor!
Luego, cuando la Lola
gaste todo el jabón,
vendrá, los torerillos.
¡Ay, amor,
bajo el naranjo en flor!
pañales de algodón.
Tiene verdes los ojos
y violeta la voz.
¡Ay, amor,
bajo el naranjo en flor!
El agua de la acequia
iba llena de sol,
en el olivarito
cantaba un gorrión.
¡Ay, amor,
bajo en naranjoen flor!
Luego, cuando la Lola
gaste todo el jabón,
vendrá, los torerillos.
¡Ay, amor,
bajo el naranjo en flor!
Colores
¡Qué hermosos están los cielos!
¡Qué bonita la mañana!
¡Cuánta frescura en el campo!
¡Cuánta alegrÃa en el agua!
Corre, corre, mi caballo,
por la veredita blanca,
que bien sabes el camino
donde te guÃan mis ansias.
No te pares junto al bosque
ni en las frescas enramadas,
hijas del arroyo claro
que de la colina baja.
Sigue, sigue por la senda
que a los dos lados derrama
campos verdes con adornos
de amapolas coloradas.
Ya pasas los olivares.
Ya la vereda se acaba...
...Y, entre las hojas tejidas,
de lejos se ve la casa.
¡Qué bonita la mañana!
¡Cuánta frescura en el campo!
¡Cuánta alegrÃa en el agua!
Corre, corre, mi caballo,
por la veredita blanca,
que bien sabes el camino
donde te guÃan mis ansias.
No te pares junto al bosque
ni en las frescas enramadas,
hijas del arroyo claro
que de la colina baja.
Sigue, sigue por la senda
que a los dos lados derrama
campos verdes con adornos
de amapolas coloradas.
Ya pasas los olivares.
Ya la vereda se acaba...
...Y, entre las hojas tejidas,
de lejos se ve la casa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
-
La leyenda de Hello Kitty dice que Akito Misai, japonesa, tenÃa una hija que tuvo problemas en la boca a los 3 años de edad, algunas version...
-
Érase una vez una pequeña mariposa de colores que nació más tarde que todas sus hermanas. Cuando quiso echar a volar, el sol abrasaba ya los...
-
Hace muchos años, en un paÃs muy lejano, vivió un rey que tenÃa un solo hijo. Cuando fue anciano y sintió que le faltaba poco para morir...