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martes

Zagalejo de perlasijo del Alba,

Zagalejo de perlas,
hijo del Alba,
¿dónde vais que hace frío
tan de mañana?

Como sois el lucero
del alma mía,
al traer el día
nacéis primero,
pastor y cordero
sin choza ni lana;
¿dónde vais que hace frío
tan de mañana?

Perlas en los ojos,
risa en la boca
las almas provoca
a placer y enojos;
cabellitos rojos,
boca de grana,
¿dónde vais que hace frío
tan de mañana? (...)

                              Lope de Vega

jueves

La niña adormecida

La mañana de san Juan
tres horas antes del día,
salime yo a pasear
por una huerta florida.

En medio de aquella huerta 
un alto ciprés había,
el tronco tenía de oro,
las ramas de plata fina.

A la sombra del ciprés
vide sentada una niña,
mata de pelo tiene
que todo el prado cubría,
con peine de oro en la mano
lo peinaba y lo tejía,
luego que lo hubo peinado
la niña se adormecía.

Ha bajado un ruiseñor
con alegre cantoría,
y posado se ha en su pecho
de la niña adormecida.

                     Romance anónimo

sábado

Vilanos

Estrellas del último
cielo de verano
vilanitos tenues,
vilanitos claros.

Por el campo verde
de oro recamado,
¿a dónde vais ágiles,
sutiles y rápidos?

Tarde de septiembre
que dora los álamos,
y lleva estorninos
al viñedo, grávido.

de sombra y dulzura, 
de sabrosos gajos...
(contra la bandada
vuelan los vilanos.)

¿Dónde vais pequeños,
pueriles y pálidos,
pajes del invierno,
farolillos blancos?
(...)
                         Mauricio Bacarisse

Playa

Las barcas de dos en dos,
como sandalias del viento
puestas a secar el sol.

Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.

Sobre la arena tendido,
como despojo del mar
se encuentra un niño dormido.

Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.

Y más allá pescadores
tirando de las maromas
amarillas y salobres.

Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
                                  
                                            Manuel Altolaguirre

viernes

A Margarita Debayle

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.

Este era un rey que tenía 
un palacio de diamantes,
una tienda hacha del día
y un rebaño de elefantes,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.

Una tarde la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor. (...)

                        Rubén Darío

El elefante

E elefante delante
de su manada camina.
Cuatro patas siseantes
y la trompa entretenida.

Las orejas se le mueven
y, por su paso mecidas,
le abanican, con su ritmo
ladeado, la barbilla.

Los colmillos, con sus curvas,
cortan el aire y la brisa,
y, con su testuz de cuarzo,
abre en la selva autopistas.

Busca en las charcas con agua 
y, si no las ve, imagina
que se zambulle en un lago
que le sirve de piscina.

Todos los días se quita
el sudor de las costillas,
el polvo de rabo y patas
y el barro de las mejillas.

Come hojas de los árbolses,
tiene memoria arudita,
sabe contar hasta ocho
y multiplica deprisa. (...)

                             Jaime Siles

miércoles

El agua que está en la alberca

El agua que está en la alberca
y el verde chopo son novios
y se miran todo el día
el uno al otro.
En las tardes otoñales,
cuando hace viento, se enfadan:
el agua mueve sus ondas,
el chopo sus ramas;
las inquietudes del árbol
en la alberca se confunden,
con inquietudes de agua.
Ahora que es la primavera,
vuelve el cariño; se pasan 
toda la tarde besándose
silenciosamente. Pero
un pajarillo que baja
desde el chopo a beber agua,
turba la serenidad
del beso con temblor vago.
Y el alma del chopo tiembla
dentro del alma del agua.

                           Pedro Salinas

Miedo

Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan;
se hunde volando en el cielo 
y no baja hasta mi estera;
en el alero hace el nido
y mis manos no la peinan.
Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan.

Yo no quiero que a mi niña
la vayan a hacer princesa.
Con zapatitos de oro
¿cómo juega en las praderas?
Y cuando llegue la noche
a mi lado no se acuesta...
Yo no quiero que a mi niña 
la vayan a hacer princesa.

Y menos quiero que un día
me la vayan a hacer reina.
La subirán al trono
a donde mis pies no llegan.
Cuando viniese la noche
ya no podría merecerla...
¡Yo no quiero que a mi niña
me la vayan a hacer reina!

                                  Gabriela Mistral

Rueda que irás muy lejos

Rueda que irás muy lejos.
Ala que irás muy alto.
Torre del día, niño.
Alborear del pájaro.

Niño: ala, rueda, torre.
Pie. Pluma. Espuma. Rayo.
Ser como nunca ser.
Nunca serás en tanto.
Eres mañana. Ven
con todo de la mano.
Eres mi ser que vuelve 
hacia su ser más claro.
El universo eres
que guía esperanzado.

Pasión del movimiento,
la tierra es tu caballo.
Cabálga. Domínala.
Y brotará en su casco 
su piel de vida y muerte,
de sombra y luz, piafando.
Asciende. Rueda. Vuela,
creador de alba y mayo.
Galopa. Ven. Y colma
el fondo de mis brazos.

                            Miguel Hernández

Cantiga

Muy graciosa es la doncella,
¡cómo es bella y hermosa!

Digas tú, el marinero
que en las naves vivías;
si la nave o la vela o la estrella
es tan bella.

Digas tú, el caballero
que las armas vestías,
si el caballo o las armas o la guerra
es tan bella.

Digas tú, el pastorcico
que el ganadico guardas,
si el ganado o los valles o la sierra
es tan bella.
  
                                                   Gil Vicente

lunes

Nadie sabe Geografía

Nadie sabe Geografía
mejor que la hermana mía.

-La anguila azul del canal
enlaza las dos bahías.

-Dime, ¿dónde está el volcán
de la frente pensativa?

-Al pie de la mar morena,
solo, en un banco de arena.

(Partiendo el agua, un bajel
sale del fondeadero.
Camino del astillero,
va cantando el timonel.)

-Timonel hay un escollo
a la salida del puerto.

-Tus ojos, faros del aire,
niña, me lo han descubierto.
¡Adiós, mi dulce vigia!
Nadie sabe Geografía
mejor que la hermana mía.
             
                                   Rafael Alberti

Encantos de luna y agua

La luna pesca en el charco
con sus anzuelos de plata.
En sapo canta en la yerba,
la rana sueña en el agua.
Y el cuco afila la voz
y el pico contra las ramas.

                   2

Con su gesto de esmeralda,
la rana, soltera y sola,
desnuda al borde del agua.
La luna quieta y redonda.
Cuco,cuclillo
rabiquín de escoba.
¿Cuántos años faltan
para tu boda?

                    3

Habló el cuco desde el árbol:
-Rana pelona,
chata y fondona,
si quieres maridar,
rana pelona,
chata y fondona,
habrás de saber cantar...
Cantar y bailar
y llevar la luna
del agua en tu ajuar. (...)

                              Alejandro Casona


Arbolé, arbolé


La niña de bello rostro
está cogiendo aceituna.
El viento, galán de torres,
la prende por la cintura.

Pasaron cuatro jinetes,
sobre jacas andaluzas
con trajes de azul y verde,
con largas capas oscuras.

"Vente a Córdoba, muchacha."
La niña no los escucha.

Pasaron tres torerillos
delgaditos de cintura,
con trajes color naranja
y espadas de plata antigua.

"Vente a Sevilla, muchacha."
La niña no los escucha.

Cuando la tarde se puso
morada, con luz difusa,
pasó un joven que llevaba
rosas y mirtos de luna.

"Vente a Granada, muchacha."
Y la niña no lo escucha. (...)

                                    Federico García Lorca

Cuando se abre en la mañana


Cuando se abre en la mañana
roja como sangre está;
el rocío no la toca
porque se teme quemar.
Abierta en el mediodía
es dura como el coral,
el sol se asoma a los vidrios
para verla relumbrar.
Cuando en las ramas empiezan
los pájaros a cantar
y se desmaya la tarde
en las violetas del mar,
se pone blanca, con blanco
de una mejilla de sal;
y cuando toca la noche
blanco cuerno de metal
y las estrellas avanzan
mientras los aires se van,
en la raya de lo oscuro
se comienza a deshojar.

                             Federico García Lorca

Llueve sobre el campo verde

Llueve sobre el campo verde...
¡Qué paz! El agua se abre
y la hierba de noviembre
es de pálidos diamantes.

Se apaga el sol; de la choza
de la huerta se ve el valle
más verde, más oloroso,
más idílico que antes.

Llueve; los álamos blancos
se ennegrecen; los pinares
se alejan; todo está gris
melancólico y fragante.

Y en el ocaso doliente
surgen vagas claridades
malvas, rosas, amarillas,
de sedas y de cristales...
¡Oh la lluvia sobre el campo
verde! ¡Qué paz! En el aire
vienen aromas mojados
de violetas otoñales.
       
                    Juan Ramón Jiménez

A Juan Ramón Jiménez

Era una noche del mes
de mayo, azul y serena.
Sobre el agudo ciprés
brillaba la luma llena,
iluminando la fuente
en donde el agua surtía
sollozando intermitente.
Solo la fuente se oía.
Después, se escuchó el acento
de un oculto ruiseñor.
Quebró una racha de viento
la curva del surtidor.
Y una dulce melodía
vagó por todo el jardín:
entre los mirtos tañía
un músico su violín.
Era un acorde lamento
de juventud y de amor
para la luna y el viento,
el agua y el ruiseñor.
"El jardín tiene una fuente
y la fuente una quimera..."
Cantaba una voz doliente,
alma de la primavera.
Calló la voz y el violín
apagó su melodía.
Quedó la melancolía
vagando por el jardín.
Solo la fuente se oía.

                     Antonio Machado

martes

La Lola

Bajo el naranjo lava
pañales de algodón.
Tiene verdes los ojos
y violeta la voz.
           
¡Ay, amor,
bajo el naranjo en flor!

El agua de la acequia
iba llena de sol, 
en el olivarito
cantaba un gorrión.

¡Ay, amor,
bajo en naranjoen flor!

Luego, cuando la Lola
gaste todo el jabón,
vendrá, los torerillos.

¡Ay, amor,
bajo el naranjo en flor!

Colores


¡Qué hermosos están los cielos!
¡Qué bonita la mañana!
¡Cuánta frescura en el campo!
¡Cuánta alegría en el agua!

Corre, corre, mi caballo,
por la veredita blanca,
que bien sabes el camino
donde te guían mis ansias.

No te pares junto al bosque
ni en las frescas enramadas,
hijas del arroyo claro
que de la colina baja.

Sigue, sigue por la senda
que a los dos lados derrama
campos verdes con adornos
de amapolas coloradas.

Ya pasas los olivares.
Ya la vereda se acaba...
...Y, entre las hojas tejidas,
de lejos se ve la casa.