26/3/16

Iu-iu-iu


Érase una vez una pequeña mariposa de colores que nació más tarde que todas sus hermanas. Cuando quiso echar a volar, el sol abrasaba ya los campos, y solo se oía cri-crí de las chicharras.
Se sintió sola y abandonada y salió en busca de su familia. Lentamente, levantó el vuelo y comenzó a gritar: "iu-iu-iu", que es el grito que utilizan las mariposas para llamarse entre ellas. 
Mientras volaba, los fuertes rayos de sol calentaron poco a poco sus alas hasta secar el polvo que le permitía volar, e incluso consiguieron traspasarlas. La mariposa cayó al suelo y se quedó con las alas rotas, sin aliento ni fuerzas para reemprender el vuelo.
Pasó por allí una cigüeña que iba camino de su nido, al ver a la mariposa le preguntó:
- ¿Qué te ha pasado, pequeña mariposa?
- Iu-iu-iu - respondió la mariposa.
La cigüeña, al ver que la mariposa no podía volar, la cogió suavemente con su largo pico y la llevó a su nido, donde estuvo curándola día y noche hasta conseguir que se recuperase. La mariposa le agradeció sus cuidados, y decidió reemprender el vuelo para intentar encontrar a su familia antes de que fuese demasiado tarde.
- Iu-iu-iu - se despidió la mariposa.
De repente, el cielo se cubrió de negras nubes que se movían a gran velocidad:
"¡brooom, broom!". Era una tormenta de verano que venía a resfrescar a los sedientos campos.
Empezaron a caer gotas, gordas como puños, cada vez más gordas. Cuando la mariposa sobrevolaba una laguna, una gran tromba de agua le hizo caer.
Una de las ranas que allí vivía observó su caída y corrió en ayuda de la pequeña mariposa. Se acercó a ella y la colocó sobre sus espaldas para llevarla a la orilla. Preparó un refugio de hojas y ramas que la protegiesen.
- Iu-iu-iu - repetía sin aliento ni fuerzas la mariposa.
Cuando terminó la tormenta, la mariposa y la rana se despidieron:
- Croac, croac. ¡Buen viaje, mariposa!
- Iu-iu-iu. Te agradezco tus cuidados, rana de la laguna.
Otra vez en camino, otra vez con fuerzas para repetir sin cesar su llamada: "Iu-iu-iu".
De pronto, la mariposa oyó cómo alguien, a lo lejos, repetía su llamada, y empezó a volar más y más rápido. No sabía que en ese momento volaba entre las montañas del Señor Eco y que este se dedicaba a repetir y repetir todos los sonidos que escuchaba.
Cuando ya no podía más, la mariposa divisó a lo lejos una mancha de muchos colores. Se fue acercando a ella a la vez que se preguntaba:
- Iu-iu-iu. ¿Qué ven mis ojos?
Era un prado lleno de margaritas, amapolas y pequeñas florecillas de muchos colores...
La mariposa se sintió feliz y comenzó a saltar de flor en flor. Se hizo de noche, y en su silencio oyó un sonido que le resultaba conocido:
- Iu-iu-iu - creía escuchar la mariposa.
Levantó una y otra vez las antenas, movió las alas, saltó de flor en flor hasta descubrir, debajo del pétalo de un girasol, a un animal muy parecido a ella.
Comenzó un baile de reconocimiento.
- Iu-iu-iu... - decía ella.
- Iu-iu-iu... - contestaba él. 
Pasó la noche y, al salir el sol, se les vio volar juntos, en dirección a la tierra de las mariposas, repitiendo el grito que conocían tan bien: Iu-iu-iu.

2 comentarios:

  1. Historia de ensueño para niños, adolescentes y para ti; padre y abuelo, para que tengas material para leer a tus hijos y nietos.

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  2. No es de mis preferidas, me gusto otras que en este blog existen, pero no esta mal

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